
En un evento realizado con entes de la prensa y políticos de Santo Domingo Este, comenzando el tema de los desechos sólidos, muchos buscaron pasar por alto el esfuerzo hecho en la gestión pasada de Manuel Jiménez e incluso, el colmo, mentir sobre el destino del programa Limpia.
El uso de empresas privadas en la ciudad no ha dado resultados y, comencemos por el inicio.

El programa Limpia de Juancito fue un fracaso, un desastre, terminó en el colapso y el alcalde Alfredo Martínez solo se sinceró, pues cuando entró ya los camiones no servían, los contenedores estaban destrozados y debía declarar su “muerte”, anunciando que había sido prácticamente una estafa (si mal no recuerdo el término).
Como “escobita nueva”, barrió, pero con el tiempo colapsó.
El programa Limpia abarcó las “zonas” de la ciudad de clase media, pero nunca se implantó ni se quiso implantar donde viven los grandes conglomerados, allende el centro ruidoso, ahí, en los barrios de la circunscripción 3.
Manuel Jiménez comenzó un desmonte del desastre que encontró, reconociendo que no solo las empresas privadas no cumplían, sino que los costos eran inaceptables.
Camiones nuevos, gestionados por la propia alcaldía, comenzaron a inundar la ciudad, hasta el punto que se le entrega al señor Dioris Astacio la ciudad limpia, solo con focos, pero ahora los políticos mezquinos y los entes de la prensa olvidadizos, por la razón que fuere, no apelan a la verdad.
La realidad es que el uso de empresas privadas en Santo Domingo Este hizo quedar mal a Juancito, a Domingo, a Alfredo y a Manue, y solo este último tuvo el coraje, con todos en contra, gobierno y oposición porque las ancias de negociso es amen del color partidario, de pensar en la ciudad y concluir que debia ser la propia alcaldía quien gestionara la recogida, sin corrupción a la vista y bajando costos.
Los barrios de Santo Domingo Este tenían rutas y frecuencias, abarcando, ahora sí, todas las circunscripciones y, cuando Jiménez sale del poder, solo faltaban 9 camiones para completar las necesidades.
No reconocer que Manuel entregó la ciudad limpia es de mezquinos, no reconocer que en Los Tres Brazos y Los Mina, Katanga, Los Frailes, nunca más se habló de basura en las calles es de mezquinos, pretender volver a Limpia es de mezquinos, no tocar absolutamente el tema de los costos para la ciudad es de mezquinos y, peor, no entender que todo se trata de dádivas, corrupción, dinero sucio, también es de mezquinos y quién sabe, de un tenue oportunismo.
Hoy que la ciudad otra vez colapsa, se busca “ignorar” los esfuerzos y lo que sí salió bien y, realmente, resulta sospechoso hasta el roce de lo inaceptable, como si el pueblo fuera pendejo.
¿Qué pasará mañana cuando otro alcalde venga a vender los furgones o un reciclado y colapsado “Limpia” como la panacea, solo por el no querer o el no entender bien que cuando Manuel Jiménez, la ciudad, por primera vez, no solo se limpió con las rutas y frecuencias como manda la ley, sino que la duda de que los funcionarios llenen sus bolsillos con las ganancias del negocio de los desechos sólidos en detrimento de la ciudad y del ciudadano, no existió?
El tema de la basura es un tema de dinero y de corrupción, todo lo demás es mezquindad, y la mezquindad nos hace miserables.



